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Estado nutricional de niños marginados


Alumnos y docentes de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) obtuvieron parámetros antropométricos y bioquímicos de niños de entre 0 y 6 años, en tres barrios de Santa Fe, y determinaron que los casos agudos de desnutrición llegan al 50 % en la franja que va de los 0 a los 11 meses de edad, mientras que el 29 % de ese mismo grupo corresponde a casos crónicos.

 El estudio se realizó en casi 100 niños de los barrios Arenal, Chalet y San Pantaleón, y sirve para complementar un trabajo que desde hace tiempo viene realizando el Movimiento de Los Sin Techo, tendiente a la recuperación nutricional, física, sanitaria e intelectual de los más chicos.

 

"A partir de los datos recolectados de programas de nutrición realizados en años anteriores y comparando con valores obtenidos por nuestro proyecto, se observó un incremento en el porcentaje de niños con deficiencia nutricional, tanto aguda como crónica", indican las conclusiones del trabajo que estudió los parámetros antropométricos (el peso y la talla) de los menores.

 

Concretamente, se comprobó que el 23 % de los niños entre 0 y 6 años del barrio El Arenal sufren desnutrición aguda y el 15 % de desnutrición crónica; y que el 36 % de los chicos de los barrios Chalet y San Pantaleón presentan casos agudos, mientras que el 28 % son crónicos.

 

Además de establecer los parámetros antropométricos, el equipo realizó estudios bioquímicos a los mismos niños, con el fin de obtener más herramientas que permitan trazar un cuadro más preciso acerca de la realidad nutricional de estos menores.

 

QUÉ DICEN LOS ANÁLISIS

 

"Los parámetros bioquímicos son importantes auxiliares a la hora del diagnóstico de la desnutrición, tanto aguda como crónica", explicaron María del Carmen Contini, Marcela González, Néstor Millen y Stella Mahieu, docentes de la cátedra de Fisiología Humana que tuvieron a cargo el desarrollo del trabajo.

 

Se obtuvieron muestras de sangre a partir de las cuales se realizaron los siguientes análisis: hemograma completo, hierro, calcio, fósforo, creatinina, proteínas totales, albúmina, glucosa y urea. Se adoptaron criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para clasificar los grados de anemia.

 

Los estudios bioquímicos demostraron que el 42 % de la población estudiada presentó una concentración de hemoglobina por debajo del nivel establecido. Entre los chicos "existe una anemia microcítica ferropénica (falta de hierro) en un 24 % de los casos de desnutrición aguda y en un 31 % de los casos crónicos, vinculada posiblemente con la baja ingesta y/o disponibilidad de hierro en la dieta", dicen los investigadores.

 

"El resto de las anemias observadas cursarían con depósitos de hierro adecuados, por lo que su origen podría ser un déficit en la nutrición proteica-calórica: la deficiencia es de tipo calórica, o sea que se origina en una inadecuada ingesta de alimentos", analizó Mahieu.

 

EL SEGUIMIENTO

El trabajo de campo no terminó con este control: el equipo se encuentra realizando la segunda etapa del proyecto, cuyos valores están siendo procesados. Estos resultados se complementarán con los primeros, con el fin de obtener un seguimiento certero que indique la evolución o no de los menores, sobre todo en aquellos casos en los que se constató desnutrición.

 

"A partir de esa comparación, entre el primero y el segundo control, vamos a poder saber si la velocidad de crecimiento es adecuada o no", indicó Millen.

 

A priori, el equipo manifestó que en esta segunda etapa "algunos chicos se recuperaron y otros empeoraron", lo que evidencia la importancia de realizar controles de crecimiento y de los parámetros bioquímicos.

 

"La situación social en la que están insertos los niños es de permanente riesgo", indicó Contini. Por eso, "el niño que se recupera de su estado de desnutrición puede volver, si no se modifican las conductas de riesgo a partir de concientizar la familia y el entorno social", agregó la docente.

 

UN AULA EN LOS BARRIOS

El trabajo de campo realizado por los alumnos está comprendido en lo que habitualmente se designa como Trabajo Práctico No Estructurado. En este caso, "se trató de una experiencia de laboratorio desarrollada en la cátedra de Fisiología Humana desde 1986, que le permite al alumno diseñar un experimento a partir del planteo de una hipótesis de trabajo. El trabajo de campo permite que el alumno incursione dentro de lo que se ha designado como currículo recóndito de fisiología, es decir, en aquellas competencias vinculadas con la salud y la realidad social", indicó Mahieu.

 

Además, se enmarca en un Proyecto de Extensión de Cátedra (PEC) denominado "Estrategias de comprensión y aprendizaje en el contexto de cuadros de recuperación nutricional interrelacionados con la ingesta, absorción y retención de nutrientes", dirigido por este equipo perteneciente a la cátedra de Fisiología Humana (análisis bioquímicos y controles antropométricos) con el apoyo del Departamento de Matemáticas para el estudio estadístico.

 

"Los alumnos van al barrio, procesan muestras y analizan datos. Para los estudiantes es una manera de insertarse en lo que puede ser su futuro trabajo como bioquímicos, pero además en una realidad, que es la que estamos viviendo y que muchos de ellos desconocen", dijo Mahieu.

 

Este "contacto" con la realidad les generó un enorme compromiso, que se tradujo en otras actividades paralelas a los controles mencionados, como fueron la elaboración de cartillas con recomendaciones para los padres (ver recuadro) y encuestas, de las que surgieron importantes conclusiones, como por ejemplo que "las mamás no saben cuáles son los alimentos más propicios para que los niños crezcan sanos", comentó Contini.

 

La moraleja de esta historia de verdadero aprendizaje fue contundente para todos: "Lo que pudimos comprobar en esta experiencia es que la solución a los problemas sociales está ahí, y es más sencilla de lo que se piensa. Fundamentalmente, es eso: una cuestión de decisión", finalizó Millen.

 

Romina Kippes. Ciencia y Técnica UNL - Febrero 2005

 
MOVIMIENTO LOS SIN TECHO

San Jerónimo 3328

(3000) Santa Fe - Argentina

 

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