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Abandono escolar

Pablo y sus hermanas viven separados desde que su mamá murió luego de que la chocara un colectivo. Tiene 11 años y las va a visitar todas las mañanas a la casa de una maestra que les prepara el desayuno a los tres antes de que vayan a la copa de leche, como un refuerzo, para que tengan llena la panza. Les quedó el rancho, pero sin nada. Si bien tiene familiares, nadie los puede tener, entonces la custodia está dividida entre varias casas que les van dando lugar y comida. "Es un chico extraordinario con valores para que en esa adversidad no deje nunca de visitarlas. Pero, ¿cuánto tiempo puede pasar hasta que ese chico descubra que si vende droga tiene plata para ayudar a sus hermanas?", pregunta Luciano Zocola, referente de Los Sin Techo sobre esta historia real (con nombre ficticio), de otras cientos, que se conoce al trabajar en territorio. "Esos son los contextos sociales que trasladados a la educación hace que haya toda una franja de chicos que no termina la primaria y ¿qué les espera?", remató.

Sin mesa ni sillas ni horario para comer juntos. Un conjunto de chapas, maderas y lonas conforman una casa sobre la tierra para más de 1.700 familias en la ciudad de Santa Fe. Según un relevamiento de Los Sin Techos hay al menos 500 nenes de entre seis y 12 años que no van a la escuela en los barrios Barranquitas sur, Varadero Sarsotti y Las Lomas. Representa un tres por ciento de la población de infantes de esas edades: "Esa cifra se puede proyectar a todos los barrios empobrecidos de la ciudad que son 40. En algunos barrios es más, en otros un poco menos. Por ejemplo en Las Lomas es el cinco por ciento", explica el representante de la organización.

En esos mismos lugares, la población de 18 a 29 años no terminaron el secundario, adolescentes de 15 a 17 no asiste al nivel medio y en relación a la primera infancia, de cuatro a cinco años no va al nivel preescolar. Zocola explica a UNO Santa Fe que el estudio se pudo determinar con exactitud porque es realizado a través de un censo: "No es por muestreo que esto se hace, se recorre el barrio casa por casa entonces el margen de error es casi inexistente", argumenta. Además se revela que el diez por ciento de las viviendas en los barrios del cordón oeste no tiene baño, el dos por ciento está sin acceso al agua de red y el 16 por ciento de los hogares tiene hacinamiento.

"Cuando se habla de un índice de deserción en general en la ciudad tenés que de cada diez chicos, nueve lo está aportando la exclusión social, la marginalidad. Esto es sostenido en el tiempo, es estructural. Tenemos mucha historia en los barrios. En gobiernos anteriores no se tocó el núcleo duro de la pobreza. Y ahora está peor todo, hay mucha más hambre y se agrava el problema. Pero esa pobreza viene de años, es una deuda de la democracia", agrega el referente.

Consultado por UNO, el exsecretario nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, abogado y especialista en temáticas sobre la infancia, Gabriel Lerner analiza el problema: "Ya hace muchos años teníamos un dato muy positivo a nivel nacional en comparación con el resto de la región y es que los niños en edad de las escuelas primarias están en un 99 por ciento escolarizados. Esta es una situación que se mantenía. Uno de los problemas que tenemos es que el impacto de esta situación económica y social en los indicadores de educación y salud lo vamos a ver con mayor claridad en los años próximos, pero no dudo que van a ser negativos. Es decir, cuesta mucho medir en tiempo real lo que pasa con la matrícula educativa. Si bien los docentes empiezan a contar que ven que hay chicos que dejan de ir o que van menos a la escuela porque los padres no tienen cómo llevarlos o que vuelve a tener un peso importante en la escuela el tema alimentario, que no lo tenía años atrás".

En esta línea Zocola apunta: "La deserción es muy baja en la primaria baja. Los datos oficiales dicen que no hay. Hace años, con el Padre Atilio Rosso, sí el Estado informaba que las cifras llegaban hasta el 40 por ciento. Hoy hay un tres por ciento que no entra al circuito de la escuela. Hay gente que vive en tal forma de exclusión social que su casa son cuatro palos sin colchón. No hay mesa, no hay comida ni se come sentado. En ese contexto entra ese tres por ciento". Y agregó: "Para el barrio Las Lomas, tenemos el indicador, hace dos meses era un millón y medio de pesos lo que había que poner por mes para que la gente no pasara hambre. Para Santa Fe es una cifra accesible".

Por su parte, sobre el contexto social y político para comprender este fenómeno, Lerner reflexiona: "Con este gobierno nacional se dio un fenómeno que es un proceso de invisibilización de la infancia. Prácticamente en las políticas públicas no tuvieron lugar, cuesta encontrar fotos de las máximas autoridades con niños, en escuelas. Hubo recortes en materia educativa, subejecución de presupuesto en las áreas de niñez. El consejo federal de niñez fue desjerarquizado. Se desactivaron programas importantes como Conectar Igualdad. También se descontinuó el plan de vacunación, que habíamos llegado a un récord de vacunación en Argentina. Hay un deterioro al acceso en derechos básicos que afectan en particular a la infancia más humilde. Todo ese conjunto explica que más de la mitad de los niños sean pobres en Argentina. Una parte importante está en situación de indigencia y que el hambre haya vuelto a aparecer en primer orden hace al panorama particularmente complejo".

 

Aprendizaje

Si bien la gran mayoría de los chicos de estos mismo barrios sí están escolarizados, Zocola advierte otros problemas en la calidad del aprendizaje: "Hoy es un problema escandaloso que haya 500 chicos que no van a la escuela, pero el más grande es el otro 97 por ciento que sí va y cumple el ciclo pero que termina sin ser alfabetizado. En esto de pasar de grado para retenerlos se termina convirtiendo la escuela en una guardería. Por un lado es muy bueno porque el chico no está afuera en el barrio, pero es muy malo por la frustración que le vas a crear en siete años a ese chico. En una escuela primaria de la ciudad conocemos el caso de un curso que egresó con 18 chicos y ocho no estaban alfabetizados".

"Estos chicos suman esencialmente problemas de nutrición. Muchos no tienen tiempos de estudio y viven en contextos muy adversos para poder memorizar lo que han aprendido. Los chicos llegan hasta la comprensión pero no llegan a conformar redes", describe el referente de Los Sin Techo. Cabe destacar que desde el movimiento están desarrollando métodos de aprendizaje tradicionales a través del uso de tecnologías para enseñar los conocimientos básicos como saber leer y escribir bien o sacar cuentas. Estos contenidos se dan a través de aulas prácticas y virtuales donde se usa como pedagogía la realidad aumentada.

Y agrega Zocola sobre el mundo del trabajo: "Hay una robotización de la producción y la pregunta es qué van a hacer esos chicos cuando venga esto. Si ya de por sí eso va a excluir operarios calificados. Chicos que no saben ni siquiera las operaciones fundamentales. Con la revolución industrial todavía se requería un poco de luz sobre la fuerza, entonces lo que había eran marginados porque estaban al margen de la sociedad".

"Hoy lo que tenemos son excluidos, es decir, están afuera de todo eso y la realidad lo marca fácilmente. Si se ve una obra en construcción, necesita unos pocos albañiles y dos o tres máquinas, a diferencia de lo que era antes que trabajaban decenas de tipos. Hay un salto cualitativo del trabajo pero del punto de vista social estos chicos no pueden hacer nada, son candidatos a cualquier lugar en la sociedad que no sea algo laboral mínimo".

 

Estrategias

Al ser consultado sobre las herramientas que tienen al alcance los docentes para evitar la deserción escolar, Lerner responde: "No focalizaría el problema en ellos, creo que se les escapa un poquito esto. Después de sancionarse la Convención sobre los Derechos del Niño hace treinta años, apareció un concepto de un sistema integral de protección de derechos de niños, y adolescentes en el que la escuela debe ser una parte, que incluya la relación con los servicios locales de protección de derechos, con el sistema de salud, con las organizaciones de la comunidad. Estoy convencido que en la etapa que se viene vamos a ir a la búsqueda de los chicos que no estén yendo a la escuela y ahí sí seguramente en el marco de un programa más integral se va a requerir de las escuelas y de los docentes un plus de esfuerzo".

"Para dar una idea, si uno coteja a los chicos que perciben la Asignación Universal por Hijo, desde que nacen hasta los 11 años prácticamente en todas las edades hay la misma cantidad de AUH. A partir de los 13, 14 años la curva cae abruptamente y son los chicos que no están pudiendo acreditar la condicionalidad educativa que es lo que pide el AUH junto con la de salud, de vacunas. A esos chicos hay que ir a buscarlos, son aproximadamente 500 mil. El problema entonces de no estar en la escuela termina impactando negativamente en la no percepción de la AUH", apunta.

Y sostiene: "Ese es un tema que seguramente vamos a tener que revisar en los tiempos por venir, de que las condicionalidades no terminen teniendo una función punitiva. La idea original de las condicionalidades es que en el tablero del Estado uno pudiera ver los hogares donde en principio se estarían vulnerando algunos derechos. Pero no para sancionar a la familia sino para ir a la búsqueda de esas personas para resolver el problema de la inserción educativa o del acceso a los hospitales. Por lo cual a mí me parece que va a haber una revisión en el empleo de la condicionalidad de la AUH como una herramienta para volver a traer a los chicos a la escuela".

En cuanto a otras estrategias que se pueden aplicar desde las políticas públicas en su experiencia como funcionario en la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia hasta el 2015 detalla: "El debate está centrado en el problema del hambre, con el Consejo Federal de Argentina contra el hambre. Va a estar en el centro de la cuestión. Más que nada en familias con niños de hasta seis años de edad. Entiendo que hay otras dos líneas de trabajo que podrían implementarse de manera rápida y que pueden impactar favorablemente en otros segmentos etarios que tienen que ver con una revisión de la AUH. El problema de la inclusión de los niños en el sistema educativo y en el sanitario no puede ser solo con una transferencia de recursos que es importante, sino además de trabajo en territorio y eso significa un esfuerzo no solo del Estado nacional sino de los provinciales, de los Estados locales y de las organizaciones de la comunidad. En esa orientación se van a concentrar las políticas en los próximos dos o tres años. La emergencia y en la inclusión de niños de todas las edades en el sistema educativo y de salud".

Por último, recuerda: "Nosotros habíamos logrado un avance muy importante en el periodo 2007-2014, porque con la aprobación de la Ley 26.206 que hizo obligatorio todo el ciclo secundario, sumado a la Asignación Universal por Hijo que se puso en vigencia en el año 2009 en un contexto económico aceptablemente bueno, el sistema educativo argentino incorporó 500 mil chicos nuevos a las escuelas. Y el incremento se dio principalmente en la educación inicial, que sería antes del primario, y en la media, la secundaria. Es decir en los sectores que teníamos menos concurrencia de niños en la escuela. Así y todo en 2015 había 500 mil chicos, en edad secundaria, que no concurrían a la escuela y que tenían dificultades de trayectoria escolar. No llegamos a la mitad de los chicos que la inician en tiempo y aparte no la termina tampoco después, la mayoría lo hace ya siendo adulto".

 

por Bárbara Favant

Fuente: Diario Uno Santa Fe

MOVIMIENTO LOS SIN TECHO

San Jerónimo 3328

(3000) Santa Fe - Argentina

 

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